Etiquetas
martes, 23 de agosto de 2011
Etapa falica
Cuando abordamos el tema del edipo femenino vemos que esta edad el predominio imaginario y simbolico del pene, es tan fuerte que la niña cree que tambien ella posee un falo. Presisamente ese pene fantaseado llamado falo es lo que da nombre a la fase del desarrollo libidinal, durante la cual se produce la crisis edipica. En efecto Freud llama a esta fase, en la que la sexualudad permanece concentrada en el falo: la fase falica".
La Fase Anal
La Fase Anal es la segunda fase de la evolución libidinal y Esta es la segunda pulsión mencionada por Freud. Puede situarse aproximadamente entre 2 y 4 años; se caracteriza por una organización de la libido bajo la primacía de la zona erógena anal Aunque las necesidades orales (Fase previa a la anal) continúan activas en menor grado, la organización de la líbido se va trasladando paulatinamente a la zona anal. El objeto (el mundo exterior) está relacionado ahora en función su interacción con él mediante su depósito de las heces. Existe un afán de dominio hacia el mundo exterior, apreciable en la aparición de los pares opuestos, se quiere exhibir, lo hace en parte mediante esa práctica. Durante esta etapa el niño destruye, manipula objetos. El niño aprende ciertas orientaciones básicas para la vida: la posesión de las cosas y el desprendimiento de las mismas y comienza a forjar su personalidad. En el momento de la defecación el niño siente placer, y comienza la práctica de de controlar sus intestinos al retener las heces para sentir más placer aún al expulsarlas.
lunes, 15 de agosto de 2011
Período de Latencia
La práctica sexual del niño no
se desarrolla al mismo paso que sus otras funciones, sino que, tras un breve período de florecimiento entre los dos y los cinco años, ingresa en el período llamado de latencia. En éste , la producción de exitación sexual en modo alguno se suspende, sino que perdura y ofrece un acopio de energía que en su mayor parte se emplea para otros fines, distintos de los sexuales.
a lo largo de todo el período el niño aprende a amar a otras personas que remedian su desvalimiento y satisfacen sus necesidades. Lo hace siguiendo en todo el modelo de sus vínculos de lactante con la nodriza.
El trato del niño con la persona que lo cuida es para él una fuente continua de exitación y de satisfacción sexual a partir de las zonas erógenas, y tanto más por el hecho de que esa persona, por regla general, la madre, dirige sobre el niño sentimientos que brotan de su vida sexual , lo acaricia, lo besa y lo mece, y claramente lo toma como sustituto de un objeto sexual de pleno derecho. (Tres Ensayos de Teoría Sexual, Pag. 203, 212)